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Los mejores Porsche de la historia están en esta guía

By on 23/05/2019 0 140 Views

Incluso en un mundo repleto de fabricantes de automóviles deportivos alemanes, Porsche es una leyenda. Durante casi 100 años, la compañía ha sido la responsable de la fabricación de algunas de las máquinas de rendimiento más fascinantes e impresionantes del mundo. Tanto es así que su icónico modelo 911 se ha convertido en el punto de referencia por el cual son juzgados y evaluados otros carros de lujo. Y, entre tanto donde elegir, ¿cuales serían los mejores Porsche de la historia?

Es una tarea difícil el escoger sólo uno Porsche como favorito. Para no complicarnos la vida ni caer en injusticias, hemos elegido los que son —a nuestro juicio— algunos de los mejores modelos creados por el fabricante de Stuttgart. Unos son auténticos clásicos de antaño: otros, vienen casi recién saliendo de la línea de montaje. Todos ellos tienen una cosa en común, eso sí: son rápidos como el demonio.

1 – Porsche 918 Spyder

El 918 Spyder es el vehículo de carretera más capaz y tecnológicamente más impresionante que Porsche haya dado al mundo. Acuñó para sí mismo el nombre de “hypercar híbrido” cuando debutó en el Salón del Automóvil de Ginebra de 2010, dos años antes que lo hiciera el McLaren P1, y tres antes de que el Ferrari LaFerrari irrumpiera en la escena.

En términos de rendimiento, el 918 puede hacer cosas que muy pocos pueden. Su motor V8 de 4.6 litros trabaja en conjunto con dos motores eléctricos para producir un total de 887 caballos de fuerza y unas increíbles 944 libras-pie de torque. Esto hace que este hypercar de tracción a las cuatro ruedas pase de 0 a 60 mph en sólo 2.5 segundos, dando una vuelta completa al circuito Nürburgring en 6:57. A día de hoy, es el tercer vehículo de producción más rápido en hacerlo. Claramente una máquina que estará para siempre en los libros de historia de la industria automotriz. Puedes ver más aquí.

2 – Porsche 356

El 918 Spyder es un auto relativamente nuevo, y por ello, vamos ahora a hacer algo de historia.

Porsche fue fundado en 1931, aunque en realidad no tuvo su primer vehículo de producción hasta 1948: el 356. Éste marcó el tono de Porsche en más de un sentido, ya que dispuso de un diseño de motor trasero. Este dos puertas estableció algo así como una “plantilla de estilo”, con su diseño tipo “bañera”, la cual todavía se aprecia en los Porsches de hoy en día.

Múltiples variantes del 356 se produjeron a lo largo de su vida. Quizá el más venerado sea el 356 Speedster de finales de los ‘50, un formato reducido al mínimo, casi como un preludio de lo que sería el 911 GT3. El 356 es además uno de los Porsche más coleccionables (y coleccionados) de la historia.

3 – Porsche 917

Porsche es uno de los fabricantes de autos de carreras más prolíficos de la historia, y el 917 es tiene gran culpa en esto. Diseñado especialmente como una máquina de resistencia, el 917 consiguió triunfar en Daytona, Monza, Spa, Brands Hatch, Austria Rong, y en Watkins Glen en 1970. Fue también el responsable de que Porsche obtuviese sus primeras victorias en la general en Le Mans de 1970 y 1971. En verdad, muy pocos autos de carreras tienen un curriculum tan completo.

La potencia del 917 se debe en buena parte a su chasis ultra ligero. Fue además el primer Porsche con motor de 12 cilindros. Producía en principio 520 caballos de fuerza, pero después se le agregó un turbo, y fue tuneado por Can-Am, consiguiendo más de 1,000 caballos de fuerza. Eso lo hizo uno de los más poderosos “atletas” del deporte- motor de todos los tiempos.

Para la posteridad quedará su icónica su aparición en la película Le Mans de 1971, protagonizada nada menos que por Steve McQueen. Otras variantes del 917 aparecieron en pantalla, incluyendo a uno de los corredores más atractivos jamás vistos: el Gulf-Porsche 917K azul y naranja.

4 – Porsche 959

Y ahora, algo completamente diferente. Porsche es conocido principalmente por su dominio sobre el asfalto, aunque el original 959 fue diseñado para los caminos menos transitados.

Concebido esencialmente como un 911 con tracción total, el 959 vino al mundo para conquistar el rally París-Dakar. Después de un debut decepcionante en 1985, Porsche demostró que podía hacer las cosas mucho mejor, consiguiendo el primer y segundo lugar en 1986.

La variante de producción llegó poco después, y para su época, fue uno de los vehículos tecnológicamente más avanzados en el mundo. Su sistema de tracción a las cuatro ruedas fue un éxito rotundo, copiado incluso por el 911 Turbo que ya vendría después. Además, el deportivo llevaba llantas de magnesio con neumáticos run flat, y sus 6 cilindros de 450 caballos de fuerza introdujeron la turbo-alimentación secuencial.

El 959 no sólo ha sido uno de los carros deportivos más avanzados de su época, sino que también uno de los más caros. Cada uno de los 300 ejemplares se vendieron a $225,000, un montón de dinero para 1986. Hoy en día, para conseguir uno, tendrás que comenzar la subasta con $1 millón en el bolsillo.

5 – Porsche 911 Carrera RS

Uno de los 911 más buscados, el 911 Carrera RS es un icono entre iconos. Diseñado para satisfacer los requisitos de homologación del deporte del motor, los modelos “Rennsport” eran más ligero y más potentes que otros 911 en su momento, y su estilo refleja una naturaleza en búsqueda de emociones.

En la última década, el valor de los 911 Carrera RS se ha incrementado en un increíble 699 por ciento. Según The Telegraph, el Carrera RS 2.7 representa la mejor inversión que se pueda hacer en vehículos clásicos de los últimos 10 años, habiendo recogido hasta casi $2 millones por alguno en una subasta. Si existiese un monte Rushmore para los vehículos deportivos clásicos, sería éste.

6 – Porsche 550 Spyder

El 550 Spyder fue el primer auto fabricado específicamente para la competición, por lo que muestra de los primeros pasos de Porsche en lo que sería su larga e ilustre peripecia a través del deporte-tuerca. Siguiendo un poco el ejemplo del Volkswagen Beetle, Porsche modificó el diseño del motor trasero en favor de una configuración de motor central, ubicándolo por delante del eje trasero en lugar de detrás.

A pesar de su impecable rendimiento, el 550 Spyder tiene un pasado algo turbulento. El ejemplo más famoso es el de James Dean, que se estrelló en uno de ellos cuando se dirigía a una carrera en 1955.

7 – Porsche Carrera GT

Si necesitas un ejemplo de cómo los autos de lujo han cambiado durante los últimos 10 años, sólo tiene que comparar el 918 Spyder con su antecesor del año 2005, el Carrera GT. Ambos son rapidísimos, pero mientras que el 918 ofrece una variedad de modos de funcionamiento, el Carrera GT es mucho más “bruto”. Equipado con tracción trasera, una caja de cambios manual, y ningún control electrónico de estabilidad, el GT y sus 605 caballos hace que a su lado la mayoría de los 911 parezcan unos gatitos. Porsche estaba saboreando el éxito del 986 Boxster y del Cayenne en el momento en que el Carrera GT vio la luz, y casi vino a ser un recordatorio al mundo de que aún podían fabricar vehículos en estado salvaje.

Bruto, salvaje… y bello, porque el Carrera GT es uno de los automóviles más atractivos que han ostentado el escudo de Porsche. Es exótico, bien proporcionado, y maravillosamente esculpido, codeándose sin complejos con Ferraris y Lamborghinis. En 2004, el vehículo costaba unos nada despreciables $448,000.

8 – Porsche 986 Boxster

El Boxster es a menudo considerado como una versión suavizada del 911, pero en realidad es uno de los modelos más importantes que la compañía ha sacado. En pocas palabras, Porsche no sería hoy lo mismo si no fuera por el éxito que tuvo el Boxster 986 a finales de los ‘90, momento en que el fabricante se enfrentaba a graves problemas financieros. Debido a la recesión y las malas ventas del 928, Porsche necesitaba una buena inyección de dinero en efectivo. Y claro: todo salió a la perfección.

Sin el Boxster, no tendríamos hoy ni al Carrera GT, ni al 918 Spyder, ni al Cayman, y ni al 911 R, así que siempre agradeceremos el advenimiento del 986 Boxter.

9 – Porsche 928

Cuando el 928 debutó en el Salón de Ginebra 1977, espantó a más de un purista de Porsche. Anunciado como un sucesor del 911, el 928 parecía más un “gran turismo” que un coche deportivo, y para más INRI, venía con el motor ubicado en la parte delantera.

Sin embargo, la historia finalmente ha sido más amable con este vehículo, debido principalmente a que el 928 ofrece alto nivel de comodidad, no muy habitual en otros modelos de Porsche. Además, el desempeño de su motor V8 de 316 caballos de fuerza a bordo convenció muy pronto a todos de que un Porsche era y sería siempre un Porsche, independiente del tamaño y de la ubicación del motor. Y Punto.

10 – Porsche 930 911 Turbo

Porsche es casi por definición el 911, y mientras el vehículo está todavía en evolución, la adición del turbocompresor en 1975 puede considerarse como el mayor punto de inflexión de la marca. Esta adición elevó el 911 a niveles de auténtico supercar, alcanzando con su motor de seis cilindros los 260 caballos, casi 90 más que el Carrera estándar. Y sí, había ya un montón de buenos 911 fabricados antes del ’75, pero el 930 —conocido por la mayoría como el 911 Turbo— ofreció un nivel de velocidad desconocido hasta ese momento.

Clásico entre clásicos, dio más de un problema a los conductores noveles, que tuvieron que acostumbrarse a no pisar tanto el acelerador al momento de ponerlo en marcha, si no querían estrellarse con lo primero que tuviesen por delante. Y es que un motor turbo no es cualquier cosa. Pero eso lo sabemos ahora.

11 – Porsche 935

Con su punta plana y sus llamativos guardabarros, el 935 es uno de los autos de carrera con un aspecto más inusual que jamás haya salido de la fábrica de Porsche, aunque también es uno de los más efectivos. Entre 1976 y 1984, el 935 dominó las carreras de autos deportivos, lo que ayudó a consolidar la reputación del 911 como un vehículo de alto rendimiento.

Sí, debajo de esa loca carrocería se encuentra el chasis básico de un 911. Las normas que entraron en vigencia a mediados de la década de los ‘70s permitieron a los fabricantes modificar ampliamente la carrocería de los autos de producción para carreras, ya que el perfil básico del techo seguía siendo el mismo. Esto permitió a los ingenieros de Porsche crear un cuerpo más aerodinámico, el cual se combinó a las mil maravillas con su potente motor turboalimentado.

El 935 superó la brecha entre los autos de carreras basados ​​en modelos de producción y los prototipos de pilotos especialmente diseñados. Esto resultó ser un buen “nicho”, ya que el 935 acumuló numerosas victorias, incluida una general en Le Mans. Pero el diseño icónico del automóvil, la versión más extrema –apodada “Moby Dick”– probablemente causó la mayor impresión de todas.

12 – Porsche 956/962

En las décadas previas a la introducción del 956, Porsche se ganó una reputación como contendiente serio en las carreras. Pero fue este modelo el que lo convirtió en una fuerza dominante.

El 956 debutó en 1982, y posteriormente se convirtió en el 962, en gran parte para que Porsche pudiera competir en la serie IMSA de Norteamérica. El 956/962 acumuló seis de las 19 victorias de Porsche en Le Mans, incluso si se cuenta la victoria de una versión de la firma alemana Dauer en 1994. Dado que tuvo una carrera competitiva durante más de una década, el 956/962 también tuvo una vida notablemente larga.

Además de ser brutalmente efectivo en la pista, el 956/962 es también uno de los autos de carreras más atractivos de Porsche, y representa una era emocionante en la historia de los deportes de motor. En la década de los ‘80, los autos eran más rápidos que nunca, pero no estaban tan dominados por la tecnología como los autos de carreras más modernos.

Con su diseño de motor central, cuerpo de techo rígido y proporciones compactas, el Cayman tiene un gran potencial de rendimiento. Porsche tradicionalmente ha reinado en este modelo de “nivel de entrada”, aunque finalmente dejó que el Caimán alcance su potencial en 2015.

El Cayman GT4 fue un modelo hardcore de edición limitada que aprovechó al máximo la plataforma Cayman. Porsche lo equipó con partes de varios modelos 911, las que incluyen un motor plano de seis litros de 385 caballos y 3.8 litros del Carrera S, y componentes de suspensión y freno del GT3.

El resultado fue un Cayman centrado exclusivamente en la conducción, y el modelo que los fanáticos había querido que Porsche fabricara desde que vieron al Cayman por primera vez. También fue un canto de cisne apropiado para el Cayman de seis cilindros de aspiración natural, antes de la introducción de la serie 718 de cuatro cilindros turboalimentado.

14 – Porsche 911 GT1

Antes de que el Carrera GT impulsara a Porsche al mundo de los supercarros de motor central, y antes de que el 919 Hybrid inaugurara una nueva era de éxitos de Le Mans, estuvo el 911 GT1. Como un superdeportivo hiper-exótico y un auto de carreras ganador de Le Mans, ha sido como ninguna otra cosa que Porsche haya jamás fabricado.

Pocos autos cumplen con el cliché de “auto de carreras para la carretera”, pero el 911 GT1 es uno de ellos. En una época en que la línea entre los autos de carrera y los superdeportivos de carretera está más borrosa que nunca, Porsche decidió simplemente fabricar un auto de carrera y amansarlo para el camino.

El resultado fue el 911 GT1, que, a pesar de su nombre, tenía más cosas en común con el auto de carreras 962 de Porsche que con el 911. Presentado en 1996, el 911 GT1 fue el auto de carretera más extremo que Porsche había fabricado, al menos hasta la llegada del Carrera GT. Su victoria en Le Mans en 1998 fue también la última de Porsche en 17 años.

15 – Porsche 911 R

Como cualquier otro fabricante de automóviles, Porsche tiene que considerar las necesidades de una amplia variedad de clientes. Pero a veces escribe cartas de amor a sus fanáticos más incondicionales.

Con un motor plano de seis cilindros de aspiración natural y 4.0 litros, una transmisión manual de seis velocidades y un mínimo de ayudas electrónicas, el 911 R tenía todos los ingredientes para el Porsche con el que sueñan los fanáticos. Las cifras de rendimiento también fueron bastante sorprendentes: de 0 a 60 mph en 3.7 segundos, y una velocidad máxima de 200 mph.

La única desventaja del 911 R fue su limitada producción; el carro solo estaba disponible en 2016. Pero la respuesta positiva que generó parece haber tenido un impacto en Porsche. Como parte de una actualización reciente, trajo de vuelta la transmisión manual del 911 GT3.

*Artículo actualizado el 23 de mayo de 2019.

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