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Argentina está quebrada: la historia secreta de cómo se intentó intervenir el país después de la crisis de 2001

By on 27/10/2019 0 185 Views

Según el portal Infobae, la propuesta fue de Rudi Dornbusch, un economista alemán de prestigio y estudioso de la macroeconomía en América Latina. Qué decía el informe que señalaba que había que realizar el mismo plan que se había hecho para sanear Austria después de la Primera Guerra Mundial. El control de la política monetaria, la distribución de ganancias y “la erradicación de la corrupción como forma de vivir” .

Rüdiger “Rudi” Dornbusch (8 de junio de 1942 – 25 de julio de 2002) fue un economista alemán que desarrollo gran parte de vida profesional en los Estados Unidos. Finalizados sus estudios secundarios se licenció en Ciencias Políticas en Ginebra y más tarde se mudó a los Estados Unidos, donde obtuvo el doctorado en Economía de la Universidad de Chicago en la que ejercería como profesor asociado de Economía Internacional. En 1975 se mudó al Massachussets Institute of Tecnology (MIT), donde fue nombrado profesor asociado en el Departamento de Economía.

Para los que lo conocieron bien, Rudi era un gran polemista y un profundo conocedor de historia económica. En sus años de profesor mantuvo profundas amistades con colegas latinoamericanos, entre estos varios argentinos. Quizá fue en sus conversaciones con ellos que en 1991, junto con el chileno Sebastián Edwards, escribió La macroeconomía del populismo en América Latina. También trabajó sobre la relación entre la deuda externa y la inestabilidad en la Argentina con Juan Carlos de Pablo y una historia de la política económica de la Argentina con el ex canciller Guido Di Tella.

Es decir, no fue un mero observador de la realidad argentina. Como buen analista supo expresar que “las crisis tardan más en llegar de lo que puedas imaginar, pero cuando ocurren, suceden más rápido de lo que puedes imaginar”.

En junio de 2000, durante el llamado gobierno de La Alianza, la ministra de Desarrollo Social, Graciela Fernández Meijide, manejaba un informe de su cartera que revelaba que un 37% de la población urbana de la Argentina era pobre. En otras palabras, unos 12 millones de personas que vivían en ciudades de más de 5.000 habitantes no accedían a la canasta básica de bienes y servicios.

En octubre de ese año el gobierno de Fernando de la Rúa llevaba tan solo 10 meses en el poder y, contrariando a Rudi, la crisis se avecinó raudamente y comenzó a golpear las puertas del despacho presidencial. De la Rúa realizó un cambio de gabinete sin consultar a su vicepresidente y aliado Carlos Chacho Álvarez y el “shock de confianza” que intentó imponer duró lo que un suspiro.

Días más tarde, tras un intento de realizar una suerte de “17 de octubre” –que terminó en un fiasco- Chacho Álvarez renunciaba en medio de serias denuncias contra el primer mandatario mientras afloraban la recesión económica y el descontento social. Tan palpable era la molestia que surgía de la calle que el presidente tuvo que aclarar que “no hay situaciones de crisis y no hay situaciones que debiliten al Gobierno”.

Como si no faltaran problemas el ex presidente Raúl Alfonsín, mandamás del radicalismo en el poder, criticaba denodadamente la Ley de Convertibilidad, mientras el ex ministro de Economía Domingo Cavallo declaraba el 11 de octubre de 2000 que “el Presidente de la Nación se ha quedado sin apoyatura política”, apoyaba a Álvarez y observaba “una situación de desgobierno” en el país. Cinco meses más tarde (20 de marzo de 2001) entraba al gabinete como titular de la cartera económica.

Fuente: Infobae

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