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De por qué el uso de tecnología RFID es una mala elección

By on 09/10/2019 0 275 Views

La tecnología de identificación por radio frecuencia, conocida por sus siglas en inglés RFID (Radio Frequency Identification Device), es una solución que permite (a través de chips) identificar de manera remota un objeto mediante una señal de radio. Su uso se extiende desde el sector bibliotecario hasta el de salud y transporte. No obstante, en la industria electoral su utilización ha sido cuestionada por atentar contra el secreto del voto y generar desconfianza en la ciudadanía y partidos políticos.

En Argentina, un experto informático descubrió que las boletas utilizadas en Salta y Buenos Aires, que utilizaban el sistema de Boleta Única Electrónica de la empresa MSA, contenían incrustado un chip RFID que podía leerse con cualquier dispositivo con comunicación NFC (near-field communication). En aquellos días de 2015 se suscitó una discusión acerca de la posibilidad de leer el contenido desde cierta distancia.

Las investigaciones sobre el chip arrojaron que era posible manipular la información, ya que el uso de esta tecnología de identificadores únicos y comunicaciones por radio emiten señales que pueden ser fácilmente interceptadas a distancias mayores de lo esperado.

En el año 2010, Israel descartó un sistema muy similar al de la “boleta única electrónica” por considerarlo inseguro. Los investigadores Yossef Oren y Avishai Wool, de la Universidad de Tel-Aviv, demostraron de manera concluyente que el secreto del voto se encontraba comprometido con este tipo de sistemas.

Otro aspecto importante a considerar -señalado por distintos expertos electorales-, es que según la experiencia en Salta, provincia argentina que utiliza esta tecnología, las boletas con RFID son muy costosas, ya que implica pegar un chip entre dos capas de papel. Esto eleva el costo de producción en más de 100 veces, debido a que se requieren gramajes de papel de 120 gramos para ajustar el chip. A su vez, se requiere de impresoras costosas o modificadas que permitan utilizar grosores de papel atípicos.

Las boletas con chips RFID son una caja negra para las autoridades de mesa y para el votante, es decir, son ilegibles. Y cualquier objeto cortopunzante que atraviese a los chips comprometería el voto del ciudadano. Esta situación genera un escenario de desconfianza en la sociedad, que debilita a los organismos electorales y a las instituciones democráticas en general.

La presión que sufrió la opción del gobierno argentino con la discusión de la posible implementación de máquinas con RFID fue tan abrumadora que tuvo que cambiar por tecnología QR. Aunque la ley por el voto electrónico no terminó aprobándose, en el diseño del sistema de «boleta única electrónica» se ha reemplazado el chip RFID que almacena el voto por la impresión de un código QR, debido a las vulnerabilidades mostradas por expertos en el Congreso argentino.

Vale destacar que la única empresa que ofrece esta tecnología es el Grupo MSA, en elecciones de segundo orden en Argentina, nunca a nivel nacional. Ningún otro país en el mundo avala esta tecnología.

Riesgos de seguridad, costes elevados y múltiples errores en el proceso de almacenamiento son los principales aspectos que han motivado a los organismos electorales a volcarse por una solución de boleta con código QR en lugar de boletas con chips RFID.

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