08/12/2021
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La frivolización de la tragedia

By on 21/10/2019 0 99 Views

El primer día de octubre, tuvo la jornada más calurosa del 2019 y un gran incendio en un espacio verde público como es el Parque Guasu Metropolitano.

El siniestro dejó un alto costo en diversas especies de flora y fauna y una superficie quemada de 23 hectáreas. Hasta el propio Presidente estuvo presente entrando la noche, para felicitar por el trabajo realizado por los bomberos y recibir un tejú guasu de los que habitaban plácidamente, fotografiado por decenas de cámaras y que, como consecuencias de las quemaduras, pocos días después, pasó a mejor vida.

Cuando aún la ciudadanía asuncena no terminaba de recuperarse del impacto de ver el fuego de cerca, el esfuerzo titánico de varias compañías de bomberos y las redes sociales colapsaban asombradas, por ese pensamiento mágico de esas cosas “que a nosotros no nos van a suceder”, y “generalmente ocurre en otros países o en zonas alejadas de la capital”.

También en la memoria colectiva, aún deben quedar imágenes de la frivolidad expuesta en su máxima expresión. Lo que no ocurre en otros lados, por desgracia, aquí sí ocurre habitualmente.

Por ello, ahora que la vegetación comienza a recuperarse del siniestro en el Parque Guasu Metropolitano, quiero rescatar ciertos hechos que no pretenden dar lecciones de moral ni buenas costumbres, pero que nos desafían a preguntarnos, si “ con el así nomás es…”, se construye nuestra cultura del TODO VALE, por quince minutos de fama o aparición en los
medios.

Cuando las cenizas aún estaban humeantes y se reabrió el parque el viernes 4 de octubre, Nabila Ovelar, de la mano de la producción del diario de tapas desnudas, no tuvo mejor idea que posar sobre las mismas cenizas en “periodo de enfriamiento” (Joaquín Roa-Ministro de Emergencia), para “saludar a los bomberos” y calentar la platea que diariamente se regodea con el morbo expuesto y un erotismo berreta de un machismo en decadencia, por lo menos en otras partes del mundo. Nabila lució el típico casco amarillo y un traje de bombero sobre una sexy lencería y cuando le llovieron las críticas declaró; “A los únicos que pediré disculpas, si les ofendí o no les agradó mi atuendo, es a los Bomberos; mis intenciones no fueron malas, solo cumplí con mi trabajo, saben el respeto y la admiración que siento en relación a ustedes; para mí, son héroes sin capa.”

Al resto de los aproximadamente 25 mil usuarios mensuales que circulan por el Parque, ni un tímido arrepentimiento, a pesar que muchos no ahorraron calificativos en las redes sociales, sobre la artística ocurrencia de “recalentar la desgracia”.

Al día siguiente, como si el bochornoso suceso no fuera suficiente, aparece Marly Figueredo, esposa de Rodolfo Friedmann, flamante Ministro de Agricultura y Ganadería, sumándose a la corte de legionarios pro restauración del Parque Guasu, sin tomar muy en cuenta que con sus declaraciones a Radio Ñanduti, le hacía o no, un gran favor a su esposo que acaba de asumir y no terminaba de hacer pie en su nuevo cargo.

“Tengo la intención de iniciar una campaña de reforestación en el Parque Guasu Metropolitano luego de los incendios ocurridos últimamente…” cuando se habilitó el parque ya estaba en la entrada esperando que se abra, ya que desde hace 20 años asisto al lugar…” y para rematar indicó que “ el incendio que afectó a la flora y fauna me conmovió bastante” y “con Simone Villar”, otra modelo,” hablamos de una campaña, ya que la gente nos sigue…” para terminar refiriéndose a la gestión de gobierno con un escueto “deberíamos apoyar y ayudar».

Nadie duda de la sensibilidad e inclinación hacia la naturaleza desde siempre de la señora Marly, solo que hace 20 años, en ese predio funcionaba la Primera División de Caballería del Ejército Paraguayo y allí pastaban mansamente unas 50 vacas lecheras y unos 100 novillos para carne, que se repartía entre la tropa y sus superiores.

El Parque Guasu Metropolitano se inauguró en septiembre del 2007, de modo que era bastante improbable que en aquella época la joven Marly caminara por esos pastizales de madrugada y tampoco ha reconocido en sus profusas y habituales declaraciones, alguna cercanía con las labores del tambo que allí funcionaba. Según memoriosos oficiales en actividad, la jornada comenzaba todos los días a las 4 de la mañana y concluía con el reparto a la unidad militar.

Es preciso recordar que el Presidente de la Nación, dada la gravedad del acontecimiento, cuando el siniestro estaba controlado, saludó efusivamente a los bomberos y comprometió su ayuda para la recuperación del Parque Guasu Metropolitano, al igual que los Ministros del MOPC, MADES y Secretaría de Emergencia Nacional.

Cuando ocurren estas desgracias, la gente se sensibiliza o intenta ayudar y fueron grandes cantidades de comida y bebidas que la ciudadanía aportó durante esa jornada desde el más puro anonimato, sin buscar visibilidad ni algún tipo de vedetismo.

Esta actitud ciudadana, destacable por cierto, pone al desnudo que las provocaciones desde una pretendida sensualidad piadosa o de la errática declaración oportunista de “ayuda urgente”, no contribuyen para nada en la construcción de un país, que debe tomar sus problemas en serio y no frivolizar sus desgracias. / Arturo E. Bregaglio.-

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